lunes, diciembre 26, 2005

Hola

Este fin de semana estuve de paseo, bah, o lo que La Dama cree que es un paseo y para mí es un suplicio. Me lleva a campo abierto donde estoy desprotegido y hay sol, y pretende que me pasee por el pasto lo más campeante.
No se da cuenta de que hay gatos? alimañas? ratas? y toda clase de bicharracos peligrosos y malvados?
Por suerte tenía mi bola y un tubo de cartón, que si no...




A la noche, cambió mi suerte, y me dejó andar por su cama y subí y bajé montañitas de sábana: eso sí que es divertido!

AH, mi abuela hizo pandulce y estaba rico, me tocaron como 3 pasas de uvas en mi porción.

También me estuvieron dando yogur, y estuve haciendo mucha caca. Lo del yogur, es verdad.

Y vengo zafando de hacer de niñito dios peludo en el pesebre, shhhh.

Bueno, feliz navidad atrasada y después prometo saludarlos a tiempo para el año nuevo.

Narigoneadas,

Pelucón

martes, diciembre 20, 2005

Adolescencia

Pelucón está rebelde.

El fin de semana pasado estuvo en casa. Como siempre que va a casa, se alojó en su vieja pecera, más pequeña y con tapa de vidrio.

Bueno, parece que está muy fortachón, porque aprendió a levantar la tapa y a escaparse. Empuja hacia arriba hasta que logra correr la tapa y luego salta.


Así que este fin de semana se la pasó escapándose. Una abajo de la cama, otra hacia la cocina y la última fue a parar abajo del sillón. Sólo lo agarré porque el no me tiene miedo, y la torta que me habia dado mi mamá le era irresistible... lo atraía con una porción y ¡zaz!

Y no contemos que se arrojó de la mesa a una silla y de la silla al suelo (perdiendo el miedo a las alturas repentinamente). Y tampoco, las veces que casi se escapó pero lo agarramos in fraganti.


Lo perdono porque es un gordo lindo, y porque como juez y escribano, me vio ganarle a Adrián 2 veces al chinchón haciendo chinchón completo.

Para completar las aventuras, comimos una fruta que nunca habíamos probado: comprobamos que existe el mango.

jueves, diciembre 15, 2005

Cosas que quiero que hagan

Miraré con beneplácito a quien realice alguna de las siguientes aventuras:


- ir a comer a un tenedor libre en donde haya un chino con camiseta blanca
- cenar en un reducto peruano, tomar chicha y gaseosa dorada (color amarillo pinolux)
- comprarse orejas de conejito y cola pompón (para las chicas)
- comprarse disfraz de gato negro (para los chicos)
- ir a un amueblado de baja categoría en pareja y disfrazarse
- regalar todas las plantas que molesten en la casa a gente con patio
- conseguirse una tv de 20"
- aprender a manejar el tracking de la video panasonic y ver películas de Transeuropa
- no enfermarse
- comer kimchi
- comprar un regalo para mí, porque sino me aburro
- levantarse y vestirse con los ojitos cerrados
- dormir la siesta tirados como perros
- leer "La colina de Watership"
- comprar el libro de poesías con conejos
- hacerme upa a la tarde

lunes, diciembre 12, 2005

estas fiestas

Como todos saben, estas fiestas caen tristemente en fines de semana.

Al cansancio semanal "normal" tengo que sumarle pues, el viaje a la casa materna para engullir todo tipo de comidas engordantes, la desilusión de que a las 00:01 todos se vayan a dormir, y luego el terrible hecho de tener que quedarme a dormir en una casa con gran cantidad de pelos de perro que activan mi alergia.

Por eso, ya he decidido y dado a conocer mi voluntad:


Fin de año con mi madre, pero...


¡¡¡¡Navidad con Pelucón!!!!

viernes, diciembre 09, 2005

Resumen de actividades

Celeste: buh
Adrián: buhhhhhh
Celeste: buuuuuuuuuuuuuhhh
Adrián: qué día aburrido
Celeste: sí

jueves, diciembre 01, 2005

El almuerzo (la otra historia)

Vino Adrián a almorzar. Como siempre usamos la mesa de Dani para comer.
Pero esta vez, teníamos un invitado: Pelucón.
O mejor dicho: nosotros éramos los invitados/invasores de su finca en las afueras.

Así que pedimos la comida: ensalada con remolacha, zanahoria, espárragos, pollo, huevo y salsa golf. Y apenas apoyamos los platitos en la mesa, Pelucón salió a inspeccionar. Mmmm... ¡olor a rico!

Enseguida se vino al humo hacia mi bandejita de plástico, y empezó a torearme.
Dame dame dame dame dame dame. Un poco más y se sentaba adentro a rellenarse los buches con todo lo que había a su alcance.
Descubrimos que es un hamster muy insistente. Lo alejábamos y volvía.

Cómo no pudimos contra él, lo invitamos a almorzar con nosotros. Le servimos ensalada de zanahoria rallada, con huevo y pollo.
Pelucón quedó encantado, y luego de terminar su almuerzo, se fue a sus aposentos a hacer la digestión.